El nombre Tony Kamo vuelve a resonar en la memoria de la televisión argentina. El hipnotizador que se hizo famoso con su frase “duro, duro” regresa al país con una nueva propuesta.
Su imagen quedó grabada en enero de 1995, en Mar del Plata, durante La movida del verano, el programa de Juan Alberto Mateyko que llevaba artistas internacionales cada sábado.
El programa se desarrollaba con la potencia de la convertibilidad del menemismo y llevaba cada noche de sábado a los máximos artistas internacionales. Twiggy era la cantante de moda y sus hits sonaban en todas las radios. Luces, flashes, glamour y despilfarro definían el clima de una época.
La frase “¡duro, duro!” se convirtió en una marca registrada de la televisión de los noventa. Kamo quedó asociado para siempre a la hipnosis, a los voluntarios que caían rendidos sobre un escenario y a una era en que la TV podía convertir a un personaje en fenómeno popular. En esa escena, los Midachi, Miguel del Sel y Dady Brieva, observaban anonadados.
En 2026, Kamo vuelve a la Argentina con La máquina del tiempo, un espectáculo programado para el 3 de diciembre en el teatro Astral. La propuesta plantea un viaje hacia el pasado para revisar miedos, traumas, inseguridades y viejos patrones de comportamiento.
Kamo sigue siendo showman desde el primer momento: toma las riendas de la conversación, mira a los ojos, sonríe, hace pausas y cambia el tono al cerrar una idea. Según la entrevista, está igual que hace 30 años.
En diálogo con Clarín, Kamo reconoce que el teléfono móvil se convirtió en el nuevo hipnotizador de estos tiempos. “Ya no tengo que dormir a la gente, tengo que despertarla”, asegura, y diferencia su actual trabajo de la competencia digital.
En la charla, Kamo admite que el celular es su primer adversario para entrar en la cabeza de la gente en 2026. “Totalmente”, responde, y explica que todos crecen con el tiempo, según las ganas, la experiencia y la genética de cada uno.
El mentalista explica que su aprendizaje de 45 años de profesión le permitió entender que no existe un público difícil. “Sino alguien sobre el escenario que no sabe interpretarlo”, señala, y describe su concepto de crealidad: las creencias construyen la realidad.
“Me di cuenta de que ya no tenía que seguir durmiendo a la gente: tenía que despertarla”, cuenta Kamo. Ese despertar apunta a traumas de la infancia, miedos del pasado y perdones que no se hacen, una construcción simbólica del futuro.
El mentalista destaca que el ser humano es la única especie que vive en tres tiempos a la vez. Puede estar en el pasado, en el presente de la charla o en el futuro, pensando qué hacer con su hijo esta tarde.
En su venida al país para presentar La máquina del tiempo, Kamo plantea un viaje hacia el pasado. “El pasado no lo podemos cambiar”, explica, pero afirma que sí se puede cambiar la actitud que tuviste para generar nuevas experiencias.
El regreso de Kamo llega en un momento donde la atención se disputa con pantallas y estímulos constantes. Su mensaje apunta a despertar traumas de la infancia, miedos del pasado y perdones pendientes, con una mirada simbólica sobre el futuro.
Con información de: Clarín, Último Momento y entrevista.

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