La frase que circuló este miércoles por la noche en la concentración de Estudiantes resume la tensión: Marcos Rojo está muy enojado con Chiqui Tapia y todavía no está habilitado para la Copa Libertadores.
La definición se espera para el mediodía del jueves. Desde las 21.30, el Pincha recibirá a Flamengo sin la certeza de contar con el defensor central, cuya presencia es clave en medio de las bajas que sufre la defensa.
La situación se parece a una novela: la semana pasada, el propio futbolista tuvo que contactarse con el presidente Claudio Tapia para que la AFA habilitara el cupo extra por la lesión de Gabriel Neves y se hiciera efectiva su transferencia de Racing al conjunto platense.
Fueron horas de incertidumbre hasta que, casi al filo del reglamento, se levantó el pulgar. El futbolista festejó su incorporación al Pincha en las redes sociales, pero el diablo volvió a meter la cola: desde la Conmebol le avisaron a la AFA que Rojo todavía no estaba habilitado porque el mecanismo por el cual fue inscripto se encuentra en etapa de revisión.
Todo se parece demasiado a una partida de ajedrez político. Tapia, enemistado con Juan Sebastián Verón, estiró hasta último momento la habilitación, que llegó tras el pedido insistente del futbolista. La duda radicaba en determinar si la lesión de Neves demandaba o no cuatro meses de recuperación, tal como estipula el reglamento.
En el medio, el martes por la tarde, la Bruja se reunió con Stefano Di Carlo, presidente de River, en Núñez. Ambos publicaron una foto del encuentro, que fue interpretado como la piedra fundacional de un frente para discutirle el poder a Chiqui.
De todos modos, el zaguero confiaba en que la habilitación llegaría antes del mediodía, la hora límite. Por eso, el entrenador uruguayo Alexander Medina no solo lo incluyó en la lista de concentrados, sino que también le avisó que será titular ante el Fla.
La presencia de Rojo es vital porque el Pincha no podrá contar con los suspendidos Leandro González Pirez y Tomás Palacios.
Tapia, anoche, se encontraba en Suiza junto a Alejandro Domínguez, mandamás de la Conmebol, a la espera de un congreso de la FIFA, cuyo presidente es amigo de ambos: Gianni Infantino. Hubo fotos y sonrisas. Y una duda: ¿habrán llegado hasta Europa los nuevos llamados de Rojo?
El caso vuelve a poner en el centro un tema que afecta a los clubes de AMBA: la dependencia de habilitaciones, cupos y revisiones para competir en torneos internacionales.
La espera se extiende mientras el equipo se prepara para un partido en el que la defensa necesita refuerzos y el Pincha espera una respuesta.
La revisión del mecanismo de inscripción mantiene la duda sobre el proceso por el cual el zaguero llegó a la institución platense.

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