La aerolínea Plus Ultra volvió a encender las alarmas entre argentinos residentes en Europa por una serie de cancelaciones de vuelos hacia Buenos Aires. El malestar creció tras comunicaciones por correo que no incluían alternativas claras y derivó en reclamos por reembolsos que, según los pasajeros, no se concretan.
Guido, que no ve a su familia desde hace más de un año, compró en junio un pasaje de ida y vuelta de Madrid a Buenos Aires para el 4 de diciembre. Puso 859 euros y recibió un mail de cancelación por cuestiones operativas, sin explicaciones adicionales.
Frente a la falta de respuesta, se dirigió a la oficina de Plus Ultra en la Terminal 4 de Barajas. Allí le dijeron que no podían hacer nada y que debía seguir llamando al call center. Cuando logró comunicarse, le informaron que solo podían cambiar vuelos, pero que para su fecha no había disponibilidad.
El pasajero presentó un reclamo online para que lo reembolsen, pero no obtuvo respuesta. Quería denunciar ante la AESA, la agencia estatal de seguridad aérea española, aunque estimó que la respuesta puede tardar más de un mes. Aseguró que, por ley, la aerolínea tendría obligación de devolver el pasaje en un plazo máximo de siete días.
La sospecha de estafa premeditada aparece en el relato: el precio del pasaje era sospechosamente barato. Según contó, le habían informado que la aerolínea era nueva en Argentina y que en Colombia funcionaba hace bastante y bien. Me equivoqué, lamentó.
Otro caso es el de Magalí Nagel, que pensaba volar desde Madrid a Buenos Aires el 13 de noviembre. Su viaje partía de Turín, Italia, con escala en Madrid. Recibió un email de cancelación sin alternativa y, al llamar, le dijeron que no reprogramarán más vuelos.
La pasajera, además, perdió el vuelo de conexión entre Turín y Madrid y los hoteles en Madrid. Casi dos mil euros tirados, admitió. También cuestionó que la compañía siga pagando a influencers para hacer videos promocionales y siga vendiendo nuevos billetes.
La aerolínea vincula los cambios con las obras en el Aeropuerto de Ezeiza. Entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, la terminal aérea solo operará con la pista principal, aunque con una extensión reducida de 1.850 metros, en lugar de los 3.300 habituales. La restricción afecta a aviones de gran porte y larga distancia.
El proyecto, a cargo de Aeropuertos Argentina, contempla la rehabilitación de la pista secundaria 17-35 y trabajos en su intersección con la principal, con una inversión cercana a los 110 millones de dólares. Las obras empezaron en agosto y seguirán hasta diciembre, pero el momento crítico para los vuelos de largo alcance es esa ventana de menos de tres semanas.
Otras compañías resolvieron el problema sin recortar tanto. Aerolíneas Argentinas hará una escala técnica en Río de Janeiro, mientras que Iberia y Level pararán en Montevideo. Plus Ultra también había previsto esa parada, pero decidió bajar de cinco a dos las frecuencias entre el 19 de octubre y el 13 de diciembre, un período bastante más largo que el de las obras.
ITA Airways, que también planeaba una escala en Río, empezó a avisar que cancela los vuelos de los días de obra. Según explicó esa compañía, los desvíos implican más tiempos de operación y costos adicionales. En ese contexto, la decisión de Plus Ultra de extender la reducción de frecuencias alimenta la duda sobre si las obras explican todo el recorte.

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