El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, presentó en el 52° Congreso Argentino de Cardiología el Plan Nacional de Abordaje Integral de Salud Vascular 2026-2030, una política que busca coordinar la atención de enfermedades del cerebro y del corazón en todo el país.
La iniciativa, presentada en un congreso organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología, apunta a reducir la mortalidad prematura, la enfermedad y la discapacidad vascular, unificando programas de la Nación y de las jurisdicciones.
El dato central es que el accidente cerebrovascular es la segunda causa de muerte entre adultos, tanto en Argentina como a nivel mundial. En el país se registran más de 50.000 casos por año y más del 80% ocurre en personas mayores de 65 años.
En esta patología, el tiempo es determinante: cada minuto sin atención implica la pérdida de cerca de 2 millones de neuronas, y ante un ACV isquémico existe una ventana de hasta 4,5 horas para indicar el tratamiento adecuado.
El plan propone integrar prevención, urgencias, rehabilitación y seguimiento de largo plazo. Para Mario Lugones, la enfermedad vascular es un problema único y no puede dividirse en políticas separadas para el cerebro y el corazón.
La estrategia también contempla fortalecer el control de la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y la enfermedad renal crónica, además de desarrollar redes para eventos agudos y mejorar la continuidad de cuidados.
Otro anuncio clave: el infarto agudo de miocardio se incorporará como notificación obligatoria en el SNVS 2.0, junto al ACV y a la insuficiencia cardíaca, comunicada el 20 de agosto.
La notificación permitirá reunir información sistemática, seguir las características epidemiológicas y evaluar los tiempos de asistencia y los resultados de las prestaciones. Esos datos servirán para orientar decisiones frente a enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Lugones vinculó la medida con la incorporación del infarto a la Stroke App, la herramienta que hoy coordina la respuesta ante un ACV. Según el ministro, el objetivo es tener un único sistema para dos emergencias en las que cada minuto cuenta.
El período 2026-2030 incluye prevención, promoción de hábitos saludables y organización de la atención para quienes presentan factores de riesgo o atravesaron un evento vascular. La articulación con las jurisdicciones será un eje para extender la respuesta en todo el territorio.
Para Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, la articulación con las jurisdicciones será el eje para que la respuesta rápida y la rehabilitación se extiendan a la atención local.
“Si queremos cambiar los indicadores de salud de los próximos veinte años, tenemos que empezar por cambiar hoy los hábitos de quienes van a ser adultos dentro de veinte años”, afirmó Mario Lugones. Y advirtió: “Un sistema que solo atiende la emergencia corre siempre detrás de la enfermedad”.

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