La revancha de Boca ante Vasco da Gama del próximo martes 20 en Río de Janeiro encendió la preocupación por la condición física de Leandro Paredes, quien podría apurar su regreso pese a una lesión muscular grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha.
La derrota en la Bombonera por 1-0 aceleró los tiempos del capitán del equipo que conduce Rodolfo Arruabarrena. Un resultado positivo en la ida le habría permitido estar más relajado, pero con el equipo al borde de la eliminación obligó al campeón del mundo a cambiar de planes.
Hay una única certeza: si Paredes sale a jugar el martes, aunque sea por algunos minutos o en el segundo tiempo, lo hará desgarrado. No hay manera que se recupere de una lesión muscular grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha en 11 días, que es el tiempo que habrá transcurrido entre que salió el último viernes en el empate 2-2 ante Instituto y el inicio del partido ante el Vasco da Gama el próximo martes 20 en el Maracaná o donde disponga la Conmebol y el Vasco da Gama si la Justicia brasileña falla en contra del pedido del equipo carioca.
Este miércoles, Paredes se exigió en campo en la práctica del equipo de Arruabarrena en Ezeiza. Y -cuentan- se sintió bien. También deslizaron que se someterá a un tratamiento con plasma, donde le inyectan plaquetas para acelerar la cicatrización del músculo, como hizo para su recuperación para jugar el Mundial.
Seguramente los tratamientos médicos ayudarán a su recuperación. Pero Paredes jugará lesionado, en una pierna. La decisión, sin embargo, la tomará el entrenador, Arruabarrena. El Vasco mantendrá una charla con el capitán del equipo y ahí se resolverá si Paredes juega en Brasil y en ese caso por cuánto tiempo y en qué momento del partido.
Es que Arruabarrena no quiere que la lesión empeore y perder a su mejor futbolista para el Superclásico del 1° de noviembre en la Bombonera. «Ya hablamos demasiado. Saben lo que significa Leandro para nosotros. Él, como Tomy (Aranda), nos dan esa pausa que necesitamos», dijo el DT tras la derrota.
No es la primera vez que Paredes apura los plazos para jugar un partido decisivo. Ya lo hizo ante Universidad Católica, cuando volvió tras 13 días de recuperación, pero el esfuerzo agravó su lesión, Boca quedó eliminado de la Libertadores y el volante se perdió los amistosos previos al Mundial.
El capitán de Boca se exigió en campo y se sintió bien, pero la práctica en Ezeiza no alcanza para borrar una lesión grado 2 en 11 días.

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