El Gobierno logró blindar el DNU 70/2023 en la Cámara de Diputados y parte de la cúpula libertaria interpretó el resultado como una señal para el debate por suspender las PASO. Sin embargo, en la mesa política persisten dudas sobre el nivel de apoyo que tendrá el oficialismo para aprobar la reforma política de cara a 2027.
Aún no se atreven a ponerle fecha a la convocatoria de una sesión en el Senado para debatir el tema que más apremia al Gobierno de cara a 2027.
La oposición no alcanzó los 129 presentes necesarios para abrir el recinto. La diferencia la hicieron diputados que responden a gobernadores con diálogo fluido con el oficialismo, entre ellos Maximiliano Pullaro, Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa, Carlos Sadir, Marcelo Orrego e Ignacio Torres.
También influyeron la diputada María Inés Zigarán, que había firmado el pedido de sesión pero finalmente no bajó, un diputado del bloque Unión por la Patria que responde a Gustavo Melella y una diputada alineada con Gerardo Zamora.
El Presidente siguió la jornada legislativa desde Estados Unidos junto a Karina Milei, que delegó las gestiones políticas para mantener en pie el DNU en Buenos Aires a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y a Diego Santilli, jefe de Gabinete.
En el oficialismo, algunos referentes de la mesa política de Karina Milei consideraron que el desenlace positivo para los violetas muestra que están más cerca de ganar la discusión por la PASO. En el bloque de LLA dijeron: “Estamos confiados en que sí” y agregaron: “Antes de diciembre está aprobada”.
En el bloque oficialista de Diputados, en tanto, proyectaron con bastante seguridad que “en la última semana de noviembre se sesiona”, aunque acotaron una condición: “Esto, si logran sacarla del Senado antes de noviembre”. Ahí aparece el primer motivo de duda, porque la relación con la Cámara alta no está aceitada después de los roces con Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario.
La senadora aflojó bastante en el último tiempo con las críticas, después del encuentro del viernes con el Presidente en Olivos durante dos horas para volver a sintonizar, luego de los sucesivos señalamientos y desmarques que hizo en público. El motivo principal de duda está en los propios gobernadores, y queda la pregunta si fue una mala señal para la PASO que tres diputados que responden a Raúl Jalil se hayan sentado en el recinto cuando el Gobierno buscaba que no hubiera quorum.
Lo mismo ocurrió con los diputados de Gustavo Sáenz y con otros tres diputados. En el caso de Jalil, el ruido es mayor, y la incógnita es cuánto de ese respaldo puede dar por descontado el oficialismo cuando llegue una votación que más le interesa ganar. En el Senado, algunos senadores violetas no coinciden con amalgamar las dos sesiones y sostienen en off que este triunfo no los deja más cerca de lograr la reforma política: “No creemos que influya”, dijeron, sin ánimo.

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