El fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, cuestionó una norma del Banco Central que obliga a mostrar el Costo Financiero Total en los créditos.
La discusión surgió tras una publicación del economista Agustín Etchebarne en X, donde advirtió que jamás hay que tomar préstamos a tasas altas y que conviene mirar el costo financiero total.
El mensaje incluía una simulación de Mercado Pago: el usuario recibe $10.000, paga 12 cuotas fijas de $1.208,02 y un total de $14.496,24.
La pantalla mostraba una TNA de 60%, una TEA de 79,59% y un CFTEA de 102,36%, con la leyenda “Baratitos los préstamos de MELI”.
Galperín respondió que el CFTEA que el BCRA obliga a publicar es “FALSO, INCORRECTO” y, por ende, “INFLACIONADO”.
Según el empresario, el cálculo asume que el interés se capitaliza y que el préstamo se renueva cada vez que vence durante un año, algo que, dijo, no ocurre nunca en decenas de millones de créditos.
La norma del BCRA busca que las tasas se expresen de forma homogénea y transparente, para que los usuarios tengan elementos comparables al evaluar un crédito.
En contratos, recibos y documentos, debe constar la tasa anual pactada, la tasa efectiva anual, si la tasa es fija o variable y el CFT.
En la publicidad, cuando se mencionan cuotas, importes o tasas, debe exponerse de forma legible y destacada la TNA, la TEA, el CFT y el carácter fijo o variable.
La regla también exige que el CFT aparezca en una tipografía de color destacado y con un tamaño al menos cinco veces mayor que el de la TNA.
En los documentos de relación con usuarios, el valor numérico del CFT y el signo “%” deben identificarse con al menos el doble del tamaño o con una tipografía resaltada.
El BCRA define al CFT como la principal variable para elegir un préstamo, porque es el mejor indicador del costo global que afronta el cliente.
El indicador está compuesto por la TNA y por todos los costos asociados que impliquen la retribución de un servicio efectivamente prestado o un genuino reintegro de gastos.
La exigencia alcanza a las entidades financieras y también a los proveedores no financieros de crédito comprendidos en las normas del BCRA.
Para el usuario de Mercado Pago, el debate pone en el centro una pregunta práctica: qué número mostrar para entender cuánto cuesta realmente un crédito.
El punto de fricción no es menor: el CFTEA aparece como dato destacado en la simulación y, según Galperín, puede llevar a entender mal el costo real de un préstamo digital.
Para los usuarios de Ciudad de Buenos Aires y del conurbano, la discusión importa porque el mismo dato aparece en simulaciones de crédito que se usan para comparar alternativas de financiamiento.
La norma también fija que, cuando se publicita un crédito y se menciona la cantidad de cuotas, su importe o la tasa, la información debe estar en un lugar legible y destacado, con el objetivo de facilitar la comparación entre ofertas.
El caso vuelve a poner en debate cómo se comunica el costo de un crédito: si el número más visible es el más útil o si puede generar una señal engañosa para el consumidor.

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