La Cámara de Diputados vuelve a ser escenario de una definición política este jueves 15 de octubre, cuando la oposición buscará juntar quórum para abrir la sesión especial convocada para tratar el DNU 70/23. La convocatoria, prevista para las 14, se desinfló en la última semana por tres factores que cambiaron el mapa de la negociación.
El diputado Martín Lousteau llamó a rechazar el decreto y pidió que la movilización prevista al Congreso sea masiva. En diálogo con radio Con Vos, reconoció que el camino no está garantizado: “Hay un trabajo muy intenso para eso. Creo que nos falta todavía”.
El legislador detalló que hay quince diputados en duda y que, según su estimación, deben faltar seis o siete para alcanzar el quórum.
Mencionó a algunos del PJ y a algunos del PRO que responden más al lado de Larreta que de Macri.
También citó al MID, que en la Ciudad está aliado con Larreta, y a diputados del interbloque de Provincias Unidas.
Para la política porteña, la definición no es menor: el MID, que en la Ciudad está aliado con Larreta, aparece entre los bloques que Lousteau menciona como en duda. La tensión entre las órbitas de Larreta y Macri vuelve a ser un termómetro de la negociación nacional.
La oposición también busca votar en la sesión los proyectos de emergencia en discapacidad y de alivio de la morosidad familiar. Esa agenda aparece como un punto de fricción con el oficialismo y como una prueba de fuerza para el bloque de la oposición dialoguista.
El primer factor que desinfló la convocatoria fue el fallo de la Corte Suprema, que reflotó la vigencia de la norma que limita la extranjerización de tierras. Ese fallo cambió el cálculo político y redujo la urgencia de algunos sectores opositores.
El segundo factor fue la voltereta del oficialismo, que busca restituir la Ley de Tierras al incluirla en el dictamen sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Con ese movimiento, el Gobierno intenta desactivar uno de los puntos más sensibles de la sesión.
El tercer factor es la sesión confirmada para el 21 de octubre, con un temario que interesa a la oposición dialoguista, como discapacidad y endeudamiento. Esa fecha abre la posibilidad de una negociación más amplia y reduce la presión por definir todo este jueves.
Si el quórum no se alcanza, la derrota será política: mostrará que la coalición opositora sigue fragmentada y que el oficialismo puede seguir manejando el calendario legislativo. En cambio, si la oposición logra abrir la sesión, tendrá una oportunidad para marcar distancia con el Gobierno y para presentar una alternativa en temas sensibles.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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