El peronismo celebró este sábado los 81 años del Día de la Lealtad con una paradoja difícil de disimular: a un año de las elecciones presidenciales, el Partido Justicialista multiplicó los actos y volvió a mostrar divisiones internas que complican la alternativa al gobierno de Javier Milei.
Axel Kicillof, dirigente que por ahora aparece mejor posicionado para encabezar una candidatura presidencial del espacio, aprovechó su acto en La Matanza para ratificar sus aspiraciones, mientras el kirchnerismo concentró su atención en Cristina Kirchner y volvió a demostrar que conserva parte del control de la estructura partidaria nacional.
La convocatoria del gobernador bonaerense tuvo lugar en el Centro de Eventos Culturales y Deportivos Juan Domingo Perón, en González Catán, territorio del intendente Fernando Espinoza. Allí, acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario, ministros, intendentes y dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro, Kicillof buscó dar una señal de fortaleza política en medio de la disputa con el sector que responde a la ex presidenta.
"Cuenten conmigo -segunda vez que utiliza esta frase- para poner el cuerpo, para recorrer el país y para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora del país", aseguró el mandatario provincial en clave electoral y en una de las quizás definiciones más fuertes de su discurso. Y fue más allá: "El peronismo va a volver a gobernar la Argentina el año que viene: nuestra tarea es construir una alternativa, representar a nuestro pueblo y recuperar la Argentina para los argentinos".
Aunque esta vez evitó anunciar formalmente una candidatura, sus palabras tuvieron un claro destinatario electoral. Kicillof viene trabajando en la construcción de una proyección nacional, con la intención de trascender los límites de la provincia que gobierna hace siete años y convertirse en el principal referente opositor a Milei en las elecciones de 2027.
Pese a las diferencias internas y a que encabezaron actos por separado, Axel Kicillof aprovechó su discurso en La Matanza para defender a Cristina Kirchner y cuestionar su situación judicial. "Hoy Cristina está injustamente presa por defender nuestras banderas", sostuvo el gobernador bonaerense en referencia a la condena que cumple la ex presidenta bajo prisión domiciliaria.
El otro epicentro de la jornada estuvo en San José, en el barrio porteño de Constitución, donde Cristina Kirchner cumple su condena bajo prisión domiciliaria. La Cámpora y distintos sectores del kirchnerismo convocaron a movilizarse hasta la casa de su principal referente política después de una actividad organizada por el PJ de la Ciudad de Buenos Aires.
Pasadas las 15, las inmediaciones del edificio de estilo francés donde reside la ex mandataria ya estaban colmadas de banderas políticas y militantes. Al igual que el 1° de septiembre, cuando se cumplió el cuarto aniversario del intento de magnicidio, miles de personas se acercaron hasta su domicilio para demostrarle que, pese a estar presa, para ellos sigue siendo la conductora del espacio político.
Las banderas que flameaban frente a su balcón reforzaban ese mensaje. Una de ellas, celeste y blanca, llevaba escrita en letras negras una sola palabra: "Lealtad". Estaba desplegada en la esquina de San José y Humberto Primo, a pocos metros del lugar donde se concentraba la militancia.
A las 16.05, mientras los jóvenes de La Cámpora saltaban y hacían pogo al ritmo de "Cristina es la conducción", la ex presidenta salió al balcón, tal como estaba previsto. Desde allí saludó a una multitud que respondió con gritos, aplausos y gestos de corazón con las manos. Algunos militantes, visiblemente emocionados, no pudieron contener las lágrimas.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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