A seis meses del escándalo por el robo de propofol y fentanilo en hospitales de Ciudad de Buenos Aires, Chantal “Tati” Leclercq rompió el silencio con un descargo público.
La anestesista publicó un texto en Instagram donde cuestionó a quienes la señalaron públicamente y afirmó: “De la nada, la peligrosa era yo”. El mensaje, que inicialmente estaba abierto, luego fue cerrado y quedó en modo privado.
En el descargo, Leclercq relató que pasó días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados y que su vida parecía repartida entre consultorios y expedientes. También contó que otras personas hablaban de ella mientras apenas conseguía levantarse de la cama.
La profesional describió un año marcado por la fe, el arte, la escritura, el yoga y la compañía de perros y gatos. Dijo que perdió amistades, pero que las que quedaron valen mucho más que cualquier otra cosa.
También mencionó que extrañó a una persona y la soñó todas las noches, aunque no explicitó a quién se refería. Agregó que, después de darle vueltas, sigo sin terminar de entender cómo pudo pasar eso que pasó.
Leclercq dijo que pensó en seguir los pasos de su abuela, que se fue a la India y rehizo su vida como monje budista. “Me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último”, escribió.
La anestesista recordó que su nombre aparecía en guardapolvos, exámenes e historias clínicas y que estudió años para aprender a mantener a otro ser humano de este lado de la vida. “Pero, de la nada, la peligrosa era yo”, sostuvo.
En el plano judicial, Leclercq se encuentra bajo investigación por la presunta sustracción de propofol en el Hospital Rivadavia. El proceso apunta a esclarecer si hubo robo de medicamentos anestésicos e identificar responsabilidades.
Además, es testigo en la causa donde su colega Delfina “Fini” Lanusse y el anestesiólogo Hernán Boveri fueron formalmente procesados por el robo de fármacos, como propofol y fentanilo, del Hospital Italiano.
El caso se viralizó tras un mensaje de audio que circuló en grupos de WhatsApp de médicos y anestesiólogos de la Ciudad por la muerte de Alejandro Zalazar, de 32 años, hallado muerto en su departamento de Palermo en febrero.
En el lugar, encontraron frascos catalogados como fentanilo y propofol cuya trazabilidad podría llegar hasta el Hospital Italiano. El centro de salud realizó una denuncia formal por el robo de fármacos.
Lanusse era residente del tercer año y trabajaba junto a Boveri en el Hospital Italiano. Según la investigación, se habrían sustraído sustancias para uso hospitalario con fines de consumo recreativo. Ella es egresada de la Universidad Austral.
Leclercq fue compañera de Lanusse en la Universidad Austral, donde ambas estudiaron medicina. En una denuncia presentada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, se dejó constancia de que Leclercq había reconocido en una entrevista haber consumido propofol y ketamina.
En su perfil y en LinkedIn, Lanusse enumera una rotación clínica práctica en anestesiología en la Universidad Austral entre 2021 y 2023, con más de 500 horas de observación y acompañamiento a anestesiólogos durante procedimientos quirúrgicos.

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