La semifinal de ida de la Copa Sudamericana entre Boca y Vasco da Gama tuvo un quiebre insólito a los 65 minutos, cuando el árbitro chileno Piero Maza dejó con uno de más al equipo de Boca.
El colombiano Andrés Gómez, delantero del conjunto carioca, recibió dos tarjetas amarillas en cinco segundos por apoyar sus manos en el pecho del árbitro, en una acción que encendió la polémica y terminó con la roja.
El episodio ocurrió cuando Gómez se colocó delante de Santiago Ascacibar para evitar que sacara rápido un tiro libre apenas cruzando la mitad de cancha. Primero se interpuso, luego intentó quitarle la pelota cuando el ex Estudiantes de La Plata la tomó con las manos y, por último, ambos se empujaron.
Maza llegó al lugar y le mostró la primera amarilla al delantero de Vasco da Gama. Pero Gómez siguió protestando por el lugar de la falta, señalando que para él debía ejecutarse unos metros más atrás. El árbitro se le puso por delante e intentó correrlo para darle lugar al futbolista de Boca.
En ese forcejeo, el colombiano apoyó sus manos en el pecho tres veces y provocó un leve empujón. Maza, nervioso, primero dejó caer su tarjeta amarilla y luego le mostró la roja. El jugador de Vasco da Gama se enloqueció, protestó, gesticuló y no se retiró del campo de juego.
La situación fue tan insólita que el propio árbitro tuvo que pedirle al personal técnico del conjunto brasileño que lo llevara a los vestuarios. El momento llegó cuando el Vasco de Arruabarrena no encontraba los caminos para ir en busca del empate, después de que Boca se puso en ventaja con el cabezazo de Adson.
La designación de Maza no pasó desapercibida en la previa: la Conmebol, por tercera serie consecutiva, lo eligió para dirigir a Boca en el encuentro de ida. Ese antecedente le sumó tensión a un partido que ya venía siendo trabado y con pocas situaciones de peligro.
El gol de Boca llegó en una de las pocas situaciones de peligro que tuvo en el primer tiempo. Adson no perdonó con un cabezazo y dejó al Vasco da Gama en desventaja, justo antes de que la expulsión cambiara el desarrollo de la serie.
Para el fútbol sudamericano, la acción inicial pudo parecer una disputa común por la posición de un tiro libre. Pero la reacción de Gómez, la insistencia en reclamarle al árbitro y el empujón final terminaron en una de las páginas más insólitas de esta edición de la Copa Sudamericana.

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